La posición de las familias frente a la conducta violenta de sus hijos e hijas es una cuestión compleja y dolorosa.
Cuando hablamos de conducta violenta nos referimos a actos físicos (desde pegar hasta dañar sexualmente a otr@s) pero también actitudes y comportamientos que degradan a los demás y que pueden afectar a la forma en la que los chicos y chicas tratan a nivel emocional y relacionalmemte a los iguales (desde humillar, aislar, manipular, lanzar bulos de otr@…) De esta forma podemos ver situaciones de acoso escolar, violencia sexual, violencia de género en la adolescencia y pertenecer a grupos radicales.
En nuestra labor profesional observamos que las familias de chicos y chicas víctimas es frecuente que soliciten ayuda profesional pero, también detectamos que la petición de ayuda de las familias de chicos y chicas agresores/as es menor.
Desde Nuan Psicología os lanzamos algunas preguntas que esperamos que os ayuden a reflexionar sobre este tema:
¿Qué hacemos y cómo nos sentimos cuando nuestros hijos/as son agresores? ¿Y cuándo son las víctimas?
¿Cómo ayudar a los y las protagonistas de este tipo de violencia?
¿Hay ayuda tanto para agresore/as como para víctimas?
¿La respuesta para evitar/parar este tipo de violencia está en la familia? ¿Está en las instituciones?
¿Cómo participa la sociedad en el aprendizaje de la violencia?…
¿Por qué se comporta así? ¿En casa y otros contextos cercanos se vive de forma violenta? ¿Qué modelos tiene mi hijo/a que fomentan la violencia?
¿Qué ha ocurrido para no detectarlo antes? ¿Ha dado señales antes de no saber vincularse adecuadamente?
