Es humano que nos veamos a nosotr@s mism@s como “buenas personas”. Habitualmente nos construimos desde ahí, desde la idea de que nuestras intenciones son nobles, de que cuidamos, de que no dañamos. Pero, ¿Qué pasa cuando alguien a nuestro alrededor se siente mal por algo que hicimos —o que no hicimos—? Ahí aparece una contradicción incómoda: si soy buena persona, ¿por qué alguien está sufriendo por mí?
Y esto genera muchas reacciones, desde justificar nuestro comportamiento, alejarnos de lo que hemos hecho, culpar al otr@… ya que eso nos permite continuar con nuestra idea de “soy buen@ persona” pero también hay personas que asumen la idea de mala persona como propia con cierta facilidad. Y es que el entorno no siempre valida positivamente el expresar lo que sienten, poner límites o priorizarse. Así que asumieron ese papel y lo integraron como parte de sí mism@.
Por otro lado, están quienes hacen todo lo posible por no ocupar ese lugar. Evitan el conflicto, se anticipan a las necesidades de los demás, ceden incluso cuando algo les duele. Y cuando alguien se siente mal, lo viven como una confirmación de que han fallado. Entonces cargan con culpas que no siempre les pertenecen.
El problema es que el malestar ajeno no siempre es un indicador de que hemos hecho algo mal. A veces es simplemente el resultado natural de que dos necesidades no coinciden, de que poner un límite incomoda, de que elegirnos implica que alguien más no obtiene lo que esperaba.
Ser una “buena persona” no debería implicar sacrificarse constantemente ni evitar cualquier incomodidad en los demás. Tampoco significa asumir culpas automáticas. Quizá tenga más que ver con actuar con honestidad, con responsabilidad emocional, y con la capacidad de revisar lo que hacemos sin destruirnos en el proceso.
Aprender a diferenciar entre responsabilidad y culpa es clave. No todo lo que duele es injusto, y no todo lo que incomoda es un error.
Y a veces, crecer también implica aceptar que no siempre vamos a encajar en la versión de “buena persona” que otr@s esperan de nosotr@s… sin que eso nos convierta en alguien mal@.
En Nuan@psicologia podemos ayudarte con esa idea de ser buena o mala persona que a veces nos lo pone difícil a la hora de relacionarnos con los demás y con nosotr@s mism@s.
