A las mujeres nos enseñan mucho sobre cómo gustar. Sin embargo, se nos permite explorar poco sobre lo que nos gusta.
Desde pequeñas, las mujeres solemos recibir mensajes explícitos o implícitos sobre:
- Cómo debe ser un cuerpo atractivo
- Cuánto se puede mostrar
- Cómo comportarnos para «gustar» (tanto físicamente como en nuestro comportamiento)
- Cuándo decir sí y cuándo decir no
- Cómo cuidar emocionalmente a los demás
Pero hay una pregunta que aparece menos: ¿Qué deseo yo?
Asimismo, es frecuente la idea de que las mujeres tienen menos deseo o incluso que no tienen deseo.
En realidad, no es que las mujeres no tengamos deseo, es que nos han enseñado a desconectarnos de nuestro deseo, viéndose condicionado por:
- Vergüenza corporal
- Miedo al juicio
- Necesidad de aprobación
- Experiencias de coerción o presión
- Dificultades para poner límites
- Educación basada en el miedo…
Cuando el deseo femenino se construye principalmente alrededor de ser deseada o aceptada por el otro, podemos aprender a mirarnos desde fuera: «¿Estoy guapa?», «¿Le gusto?», «¿Me encuentra atractiva?»,»¿Estoy haciendo lo que se espera de mí?»
Por ello, para pasar de objetos de deseo a sujetos de deseo, es necesario cambiar el foco de atención:
De «¿Me desea?» a «¿Le deseo?
De «¿Le gusto? a «¿Me gusta?»
De «¿Me está eligiendo? a «¿Yo quiero elegirle?»
Y esto no significa tener que desear más, iniciar siempre, mantener relaciones sexuales ni adoptar una determinada forma de sexualidad. Significa reconocer el propio deseo (o la ausencia de él) cómo legítimo, sin que tenga que estar al servicio de la mirada de otra persona, incluso cuando la respuesta sea: «no quiero».
Desde Nuan Psicología te acompañamos en el proceso de aprender a escuchar, conocer y expresar tus deseos. Porque para poder relacionarnos de manera más sana con nosotras mismas e incluso con el otro, debemos permitirnos decir: sí, no, quizás, todavía no, así sí, así no, esto me gusta o esto no lo quiero.
