En nuestra cultura la idea del perdón como liberación e incluso como cuestión moral está muy extendida.
Pero ¿Se puede perdonar todo? ¿Es necesario perdonar a la persona que nos hirió para poder sanar?

Muchas personas acuden a consulta con estas cuestiones. Desde la psicología sabemos que la sanación y la reparación del daño no tiene nada que ver con el perdón hacia la persona que nos hirió, sino con la construcción de un relato más amable con nosotr@s mism@s que nos ayude a integrar lo ocurrido y a recuperar la confianza y la sensación de seguridad y autoprotección. Esto nos lleva a trabajar también en muchas ocasiones un perdón propio, por ideas erróneas asociadas al daño que nos llevan a sentirnos mal por «no haberme dado cuenta, » no haberme protegido antes» «no haberlo contado en su momento»…

El perdón puede surgir espontáneamente o no, pero en ningún caso es obligatorio. Sentir el deber de perdonar a la persona que nos dañó, puede generarnos un conflicto interno y sentimientos de culpa por no ser capaz de sentir ese perdón, algo que no contribuye a reparar el daño sufrido. Así mismo, exigir el perdón a la víctima nos coloca en una posición de superioridad moral que también puede producir más daño a la persona herida.

Desde Nuan Psicología queremos ayudarte en tu proceso de sanación y para ello queremos recordarte que el perdón es una posibilidad, pero no un objetivo terapéutico.