Cuando las personas vivimos circunstancias difíciles desde etapas tempranas, que nos hacen crecer y desarrollarnos desde la exigencia, la responsabilidad y/o la atención hacia los demás puede que no logremos construir nuestra propia identidad en relación a nosotr@s mism@s, sino a lo que se espera de nostr@s. Y esto nos puede pasar factura…

Si somos capaces de tomar conciencia, trabajar en ello, contar con apoyos y comenzar a cambiar hábitos que nos hacen daño, alejarnos de relaciones dolorosas, comenzar a ganar autonomía … No sería raro que a pesar de esos grandes cambios sentirnos insegur@s con nostr@s mism@s y sentir que si no vivimos resolviendo problemas, ocupándonos de los demás o evitar el dolor que a veces es insoportable…la vida no tiene sentido. Y es que lo que puede estar pasando es que estamos acostumbrad@s a sobrevivir a las circunstancias que nos ha tocado vivir y cuando nos encontramos en situaciones en las que sentimos la calma, esto puede generar sensaciones extrañas que pueden ser desagradables.

Vivir durante muchos años con cuestiones difíciles de la que ocuparse crea un estado de alerta constante que es difícil que se «apage» aunque las circunstancias cambien a mejor.

Te dejamos algunas preguntas que quizás te ayude a explorar qué necesitas desde una mirada mas respetuosa contigo mism@:

¿Qué cosas deseo?
¿Qué me hace disfrutar?
¿Quién soy cuando no cuido, trabajo o resisto a las cosas que me pasan?
¿Soy capaz de descansar/aburrirme?
¿Qué sensaciones aparecen dentro de mí si dejo de trabajar o de responder a tareas pendientes?