En la adolescencia, y especialmente en los vínculos entre chicas observamos relaciones de competitividad. En esta etapa las relaciones pueden estar llenas de emociones aparentemente contradictorias.
Puedo querer mucho a mi amiga y, al mismo tiempo, sentir celos cuando se acerca a otra persona. Puedo alegrarme por ella y también compararme. Puedo admirarla y sentir envidia de algo que tiene. Puedo necesitarla y, a la vez, tener miedo a dejar de ser importante a su lado. Puedo querer que le vaya bien… y sentir que su éxito dice algo (negativo) sobre mí.
Y ahí aparece la COMPETITIVIDAD.
No siempre nace del deseo de hacer daño. A veces aparece en medio de una mezcla compleja de afecto, inseguridad, comparación, miedo al rechazo y necesidad de pertenecer.
En la adolescencia, sentirse elegida, querida y reconocida por el grupo puede adquirir una enorme importancia.
Y cuando no existe una red de apoyo segura, cualquier amenaza a ese vínculo puede sentirse mucho más grande:
“¿Y si prefiere a otra?”
“¿Y si ya no soy tan importante?”
“¿Qué tiene ella que yo no tengo?”
“¿Y si me quedo fuera?”
Entonces, la otra chica puede pasar de ser amiga a convertirse, por momentos, en alguien con quien hay que competir o incluso en una amenaza para el bienestar.
Os dejamos algunas reflexiones que pueden ayudar a crecer a las chicas que están en estas circunstancias:
•Sentir celos no convierte a una persona en mala.
•Sentir envidia no significa que no quiera a su amiga.
•Sentir miedo a perder a alguien no significa que la relación esté condenada.
Las emociones nos hablan de necesidades y/ de cosas que son importantes para la persona.
La cuestión es ¿qué hago con eso que siento?
Podemos aprender a reconocer las emociones, ponerles nombre, hablar de ellas con alguien de confianza y construir relaciones donde haya espacio para la vulnerabilidad, los límites y la reparación.
Una amistad segura implica evitar el daño en la relación pero también aprender a gestionar los celos, inseguridad o miedo.
Y quizá en la adolescencia deben aprender a
•Querer sin poseer.
•Admirar sin compararse constantemente.
•Alegrarse por la otra sin sentir que una pierde.
•Poner límites sin miedo al abandono.
•Y descubrir que el valor de una persona no disminuye porque otra brille.
Ayudar a las adolescentes a crear redes donde puedan sentirse acompañadas, no enfrentadas les ayuda a crecer, a confiar en si mismas y en las demás. Las amigas son una parte muy importante en la vida de las chicas.
En nuan@psicologia ayudamos a chicas a reparar cuando existe un daño y crear vínculos más seguros entre ellas.
